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In this harsh times for the world economies, I remembered a book review I’ve written a while ago from GØsta Esping-Andersen, with D.Gallie, A.Hemerijck and J.Myles: Why we need a New Welfare State?.

Why we need a new Welfare State? provides not only a new approach to analyze the citizen’s well-being, life prospects and expectations, but also intends to reinforce the idea of a unified redefinition of the European Social Model. Apart from that, the authors outline realistic solutions to the social risks associated to the modern’s paradigm. They make an individual diagnosis of each national situation, and according to that propose a common starting point -with similar challenges- for all the UE members. In this regard, they submit the Open Coordination method.

It’s interesting the classification they make of the different European Welfare State Models, their approach to the Gender and Generational Contract and their standpoint of a Child-Centred Social Investment Strategy . Read the review

En el año 2004 el Banco Central Europeo publica este documento, editado por primera vez en el 2001. Nos situamos en el contexto de los primeros años tras la adopción por parte de la mayoría de los países miembros de la moneda única.
Su objetivo era claro: ser un instrumento que sirva para respaldar sus actuaciones, sobretodo de cara a un público general. Para ello, utiliza la mecánica de proporcionar una perspectiva amplia de la política monetaria haciendo especial hincapié, pero al mismo tiempo con sutileza, en sus fundamentos teóricos.
El capítulo 3, en el cual nos centraremos, explica los principales objetivos de las estrategias trazadas por el BCE, las cuales en su mayoría se basan en la idea de la neutralidad a largo plazo del dinero. Y tienen la finalidad primordial de conseguir la estabilidad en el nivel general de precios, empleando su instrumento “estrella”: el tipo de interés. Entendiendo, que consecuentemente se crea un entorno propicio para el crecimiento económico y bienestar social.

.: Competencias derivadas de los Acuerdos Institucionales (Tratado Constitutivo de la UE)

El BCE se responsabiliza de diseñar la política monetaria común para toda la zona regida por el sistema euro, además posee el monopolio de la emisión de la masa monetaria. Los objetivos de la política deben formularse teniendo en cuenta la visión general de las metas de la política económica, impartidas por las demás instituciones con competencias de actuación en el ámbito europeo. Asegurando así que no se solaparán unas con otras. Y evitando los costes sociales que esto generaría.
La cúpula directiva del BCE se compone por el Consejo de Gobierno integrado los miembro del Consejo Ejecutivo y los gobernadores de los 13 Bancos Centrales de la zona euro. Su finalidad es la de asegurar con sus actuaciones la armonía del nivel general de precios (objetivo de estabilidad). Por lo tanto las estrategias que diseñen deben orientarse a reforzar los elementos que propicien la consecución de dicho objetivo. En este sentido la credibilidad y la perspectiva de futuro de las políticas (considerando el retardo y eventos inesperados), cobran relevancia. Ya que son aspectos que incrementan a la capacidad de acción y su eficiencia.

.: Mecanismo de Transmisión de la Política Monetaria

El proceso de transmisión de la Política Monetaria es el mecanismo por el cual el BCE con sus actuaciones incide en las variables económicas. Las vías que utiliza para efectuar la transmisión principalmente se basan en las intervenciones sobre el tipo de interés oficiales y las subsecuentes reacciones de los agentes ante las mismas.
De esta manera el sistema bancario representa la demanda dinero, denominada Base Monetaria. El BCE al poseer el monopolio de emisión de la misma interpreta la parte de la oferta.

Esto significa que tiene el poder de fijar el precio al cual financia las entidades de créditos (tipo de interés) para que estas puedan atender a sus necesidades de liquidez. El coste de las operaciones entre el BCE y las entidades bancarias, a su vez repercute en el interés de las transacciones entre el sistema bancario y sus clientes.
Está mecánica, por lo tanto, se sustenta en la base del poder de mercado del BCE para la fijación del precio del dinero. De este modo, es uno de los factores clave en la determinación de los tipos de interés a corto plazo que aplican las entidades de crédito.

.:La Neutralidad del Dinero en el Largo Plazo (marco ideológico)

Los agentes se ajustan a las variaciones en la masa monetaria, ya que un cambio en el nivel general de precios en definitiva, se entiende como un cambio en la unidad de medida. En principio, esto no debería repercutir en las variables reales tales como el “real GDP” o el empleo, que se considera vienen determinadas por otros factores como la tecnología, el crecimiento de la población, capacidad de ajuste del marco institucional, etc. Por lo cual, en el horizonte lejano, las actuaciones de política monetaria del BCE no pueden (no deberían) producir efectos sobre ellas.
Como conclusión el fenómeno de la inflación (altamente relacionado con aumento en la circulación de la masa monetaria) es vislumbrado como únicamente de carácter monetario. No obstante otras variables también están involucradas en circunstancias de tendencias inflacionistas, como variaciones de la demanda agregada, cambios tecnológicos, o fuertes fluctuaciones en el precio de las materias primas o recursos energéticos, lo que se denomina “shocks” del lado de la oferta.
Esto significa por lo tanto que en el corto plazo existen perturbaciones sobre las cuales el poder de acción del BCE se ve disminuido.

.: El Objetivo de la Estabilidad de Precios

Intuitivamente podemos deducir que un entorno estable permite minimizar la incertidumbre con la cual los agentes económicos tomar sus decisiones. Simplemente por el hecho de que les proporciona un intervalo de confianza suficientemente amplio para poder predecir el comportamiento de las variables o indicadores económicos que les conciernen. En otras palabras, pueden efectuar una aproximación bastante buena de lo que sucederá mañana.
Esto se traduce en la posibilidad de incrementar su capacidad de ajuste ante variaciones en el nivel general de precios, y eludir situaciones de confusión ante una fluctuación de los precios relativos. Evitando de este modo interpretaciones erróneas, y se garantiza la eficiencia de asignación en materia de consumo e inversión. Asegurando la destinación de recursos para fines más rentables y productivos.
De aquí que se relaciona la estabilidad de precios con el potencial crecimiento económico y el bienestar. Aunque a mi modo de entender, esta relación no está claramente definida, ni es un requisito suficiente para conseguir el bienestar general.
Sin embargo, la contribución de la estabilidad al crecimiento potencial se puede entender más directamente si tenemos en cuenta que la reducción de la incertidumbre presenta ventajas en otros aspectos, como en la disminución de las primas de riesgo que demandan los acreedores a modo de cobertura para protegerse ante una reversión imprevista de la inflación.
A su vez, esto significa que se proveen incentivos para la inversión eficiente (una mayor eficiencia de los mercados de capitales). Dado que perspectivas de estabilidad a mediano o largo plazo, no producen estímulos a los agentes para desviar sus inversiones hacia la acumulación de bienes reales a modo de protección ante la inflación, ya que esta decisión de inversión es menos eficiente que las orientadas hacia los recursos productivos.

Otro argumento utilizado para respaldar el objetivo de estabilidad de precios, se relaciona con la cohesión y estabilidad social. Este argumento se basa en tres aspectos. El primero: la inflación actúa como un impuesto sobre la posesión de dinero líquido disminuyendo el poder adquisitivo del mismo y creando pérdidas irrecuperables de eficiencia.
El segundo: hace referencia al aumento del “riesgo moral” generado por las actuaciones del estado a través de impuestos y subsidios. Estos provocan distorsiones al mantenerse fijos y no reflejan los tipos reales. De este modo, la estabilidad elimina los costes reales(distorsiones) aparejados a la inflación.
Por último, generalmente las peores consecuencias recaen sobre aquellos con menos recursos que no pueden cubrirse ante los costes de la inflación. Esto, junto con lo ya expuesto, apunta a que la estabilidad contribuiría a evitar una arbitraria redistribución de la renta.

En resumen, en base a la evidencia empírica, en el documento se afirma que la estabilidad de precios tiene implicaciones positivas en la consecución de objetivos económicos más amplios, como la mejora del nivel de vida a los ciudadanos o de las perspectivas de crecimientos económico. Por lo que en un entorno estable la actuación de la política monetaria será mucho más eficaz.

.: El papel de las expectativas y la credibilidad

La credibilidad del BCE, como se ha destacado previamente, es un factor crucial para que el funcionamiento del mercado monetario se aproxime lo máximo posible a la eficiencia3. Los agentes forman sus expectativas respecto a los tipos de interés y evolución del mercado, en base a elementos muy diversos, pero sin duda la capacidad del BCE de mantenerse firme en la estrategia que ha trazado es una de las de mayor relevancia.
Esto es decir, que las conjeturas sobre posibles fluctuaciones en los tipos de interés oficiales, influencian las perspectivas del mercado con respecto a los tipos de interés a largo plazo, dado que éstos representan el desarrollo esperado de los tipos a corto.
Sin embargo, hablando de horizontes muy lejanos, como puede ser el caso de la deuda pública, el efecto de la política monetaria se diluye (en relación con la neutralidad a largo plazo), ya que los tipos de interés sujetos al rendimiento de estos títulos dependen de expectativas formadas sobre la evolución del crecimiento económico e inflación en términos de tiempo mucho más amplios.
De lo cual se desprende que bajo estas circunstancias, la política monetaria solo tendrá efectos en el tipo de interés, si (solo si) es capaz de producir un cambio en las expectativas de las variables antes mencionadas.
No obstante los “policy makers” son conscientes de que en el marco de intervención de la política monetaria, existe un grado de incertidumbre originado por la intromisión en escena de variables exógenas, que quedan fuera de su control. Este hecho, como es de esperarse, incrementa la dificultad de medición del impacto de una determinada medida. Asimismo, como consecuencia se produce un efecto de retardo de la política monetaria.

Por lo tanto, cuanto mayor sea la disponibilidad de información sobre aquellas variables que no “dominan”, mayor será su capacidad de previsión y respuesta con respecto a la inflación futura. Esto quiere decir, que cuanto más capaces sean de comprender cuales son los determinantes de los precios, mayor será la probabilidad de que formulen políticas eficaces.
En definitiva, dotar de perspectiva de futuro a las estrategias de política monetaria, puede posibilitar la prevención de una excesiva actuación por parte del Banco Central, resultando esto en un ahorro, tanto de costes de la elaboración de las medidas, como en la pérdida de eficiencia que generada por la intervención.

.: Efectos secundarios

Al influir en los costes de financiación de los agentes económicos, resulta lógico pensar que los cambios en las directrices con referencia al tipo de interés oficial, tienen consecuencias que se reflejan en los tipo de cambio y en el mercado de valores y derivados.
Por un lado, subidas en los tipos de interés, provoca des-incentivos a la inversión y el consumo de las empresas y hogares, ya que les es más rentable el ahorro. Y por otro, las entidades crediticias pueden entender esa situación como un aumento en el riesgo de morosidad de sus deudores. Lo cual implícitamente lleva a la exigencia de coberturas más elevadas, o lo que es lo mismo al incremento de los requisitos para conceder financiación.
A su vez, los agentes poseedores de activos financieros, quedan sujetos a que cambios en las cotizaciones bursátiles les generen “efecto renta”. Éste, evidentemente puede ser favorable o no. Por lógica, dependiendo de si su rentabilidad se ha visto incrementada o no, podrán permitirse aumentar su consumo o no.
Podemos concluir entonces, que la política monetaria tiene implicaciones en el corto plazo sobre la demanda agregada, con origen en las variaciones en el coste de financiación y las garantías exigidas en los prestamos. Los cambios en la demanda interna producidos por estas variables, alteran directamente los precios relativos de los bienes, lo cual al mismo tiempo, tiene consecuencias en las decisiones de los agentes (individuos y empresas) con respecto al mercado de trabajo, haciéndose visibles en variaciones en los salarios. O también en referencia al mercado de bienes intermedios (commodities), materializándose del mismo modo a través de su precio.

El grado de apertura de la economía marcará la importancia de las variaciones en el valor relativo de la divisa de curso legal. Es de esperar, que una apreciación de la moneda repercuta positivamente en los precios de las importaciones, en el caso de bienes de consumo final directamente aumenta el poder adquisitivo de los ciudadanos de productos extranjeros (y disminuye las tensiones inflacionistas). Mientras que la producción interior pierde atractivo “exportador”, es decir los bienes nacionales son más caros a nivel internacional. Lo que también contribuye a disminuir la presión total de la demanda en la economía.

En referencia a los bienes intermedios, es probable que el efecto en la reducción de los precios al consumo pueda hacerse esperar, esto dependerá de la flexibilidad y las características de la estructura productiva del país.

En el caso contrario hemos de entender una depreciación como un catalizador de la competitividad de la producción interna, haciendo a los bienes nacionales más baratos de cara al mercado internacional. Y generando efectos en el sentido contrario de los ya expuestos.

Por lo tanto, cuanto más expuesta se encuentre una economía en cuestión de comercio internacional, cuanto más dependiente del exterior sea su estructura productiva; mayor será el impacto inflacionista de las fluctuaciones en los tipos de cambio.

.: El IAPC, el elemento de control

La dilatada superficie de competencia del BCE, exige que la transmisión a la opinión pública de las decisiones en materia de política monetaria se realice de manera inequívoca y transparente. Este hecho hizo evidente la necesidad del BCE de crear un método sistemático y consistente para el trazado de la política monetaria, es decir la esquematización o estandarización de las decisiones sobre el tipo de interés, mediante el establecimiento de una medida cuantitativa.
De esta manera, el Consejo de Gobierno posee un instrumento uniforme que le permite efectuar el análisis individual y control de las variables relevantes. Al mismo tiempo, esta herramienta sirve como un referente para los agentes partícipes en la economía en la formación de sus expectativas futuras. Y como un medio de control para los ciudadanos, ya que pueden pedir explicaciones a las autoridades ante posibles desviaciones.
El elemento utilizado es el Índice Armonizado de Precios al Consumo (IAPC) ajustado para toda la zona euro. Se ha determinado un intervalo dentro del cual debe situarse con el fin de asegurar la estabilidad de precios en el medio plazo. Su evolución debe ser positiva, pero no superior al 2%. De esta manera, la amplitud del intervalo sirve para cubrir las divergencias entre los diferentes estados miembros. Como pueden ser los diferenciales de inflación estructurales por regiones.

.: Evidencia empírica

Se presentan los resultados de diferentes estudios econométricos que intentan definir, mediante la utilización diferentes técnicas, la relación entre las fluctuaciones del tipo de interés a corto plazo con las variables reales y los precios.
En resumen, todos concluyen en la existencia de la neutralidad a largo plazo de la política monetaria. Aunque su impacto sea provisional sobre la producción; su efecto sobre el nivel de precios es permanente.
Sin embargo es preciso destacar que los estudios reconocen la existencia de los factores inciertos, como principales causantes de los retardos de la política monetaria. Es por eso que el BCE no puede dar por sentado las reacciones de los agentes a sus medidas ni el impacto de sus estrategias. Y tener siempre presente las limitaciones de las mismas.

.: Conclusiones

Los elementos de la política monetaria, al igual que aquellos pertenecientes a la política referida al mercado de trabajo, pueden interpretarse como vías a través de las cuales se desarrolla el modelo europeo planteado en los Tratados de la Unión, tanto en materia social como económica.
Es de esperarse (y deseable) por este motivo, que se observe un alto grado de coherencia entre políticas. Cada elemento ha sido concebido con un fin, y en términos de eficiencia esto significa evitar la intromisión o la superposición de acciones (y sus costes asociados).
Con esto quiero decir que las estrategias del BCE, refuerzan y nutren las justificaciones ideológicas de los objetivos establecidos no sólo en materia monetaria. Evidentemente, si la base teórica fuera diferente, o se encontrase en otro contexto, las metas marcadas tendrían un carácter bastante distinto de los planteados.
Visto desde la hegemonía del enfoque neoliberal, la estabilidad de precios resulta una finalidad lógica, donde la participación pública queda supeditada a favorecer la creación de un entorno de intenso dinamismo basado en una economía de mercado. Según el texto, la estabilidad crea un efecto cascada o dominó, del cual se deriva el crecimiento potencial de la economía y demás variables como el empleo o el bienestar. En cierta forma, estas cuestiones se sobreentienden como consecuencia del buen funcionamiento del mercado.
No obstante, a mi modo de entender, esta relación no es tan explícita o tan directa; ya que hablar de estabilidad de precios, no es hablar necesariamente de cuestiones de distribución de la riqueza, de igualdad de oportunidades, eficiencia productiva, etc.

Por lo tanto, la publicación cumple satisfactoriamente con su misión de ser una fuente de cara al público en general que justifique sus acciones, pero creo que debemos analizar de manera crítica la evidencia empírica que constata su base teórica, y también exigir una ampliación de la perspectiva desde el cual se somete a revisión sus mecanismos y objetivos.

By Laura M. Gonzalez